En 1980, César Alarcón viajó a Pompeya para grabar sonidos procedentes de la gran erupción del Vesubio. No encuentra lo que busca, pero inesperadamente queda registrada una extraña frase mucho más reciente. La ciudad de los signos es un viaje a través de la filmografía del cineasta italiano Roberto Rossellini. Su cine abrió la brecha por la que pasaría después todo el cine moderno. Los espacios que utilizó como localizaciones para sus películas todavía conservan señales de los rodajes. Señales que se convierten en signos que forman parte de una inmensa ciudad abstracta construida a espaldas de los vivos y de los muertos.