Dear Steve centra su mirada en el omnipresente ordenador portátil. La película es un retrato lírico de este objeto-icono calificado por Luc Boltanski y Ève Chiapello como ‘el nuevo alcohol del capitalismo’. Pero la película es mucho más. Es también la autopsia literal, desmontando la máquina pieza a pieza, de un MacBook Pro y, a la vez, una crítica feroz a la sumisión del hombre al ordenador a través de una carta-manifiesto dirigida a Steve Jobs, presidente de la compañía Apple.