En Dhaka, la capital de Bangladesh, hombres y mujeres realizan todo tipo de trabajos físicos con precisión y rutina de máquina: cargan diferentes materiales con sus cuerpos, fabrican ladrillos, separan plásticos o conducen los rickshaw. Son los hombres máquina, una masa de millones de personas que se transforman en el motor que mueve la ciudad.
Una reflexión estética sobre la modernidad y el desarrollo global, el uso de la fuerza física que el hombre ha desarrollado a lo largo de la historia y que aún se ve plasmada en pleno siglo XXI.