Profundo y personal retrato de Alan Berliner a su amigo, primo y mentor Edwin Honig: un poeta que sufre del mal de Alzheimer. Filmada a lo largo de cinco años, la película ofrece una visión sensible y compasiva de la enfermedad, escrita en medio de una vida marcada por el amor, la pérdida, la ironía y la audacia literaria. El resultado es un vivo retrato de un artesano de la palabra que, a pesar de la pérdida de la memoria y el dominio del lenguaje, conserva aún un espíritu persistente por el juego, un encantador sentido del humor, una musicalidad sublime y un alma profundamente poética. Un ensayo sobre la fragilidad del ser humano y el profundo papel de la memoria en nuestras vidas.