Sobre la cuerda floja, bien arriba bajo la lona del circo, Ayin baila con gracia como si fuera un personaje de un cuento de hadas. Su hermana Sky espera a su lado, a punto de danzar también sobre la cuerda. Esta es la actuación número 216 del espectáculo, y la última. Tras años de colaboración artística y vidas entrelazadas, el circo se acerca a su final. Los equilibristas están exhaustos, tanto física como mentalmente. Las fricciones de la vida diaria en el circo y el miedo a la inevitable separación se transforman en ese empuje doloroso que cambiará la actuación. Ya nada será igual. Ayin y Sky se ven especialmente afectadas por la situación y dejarán salir los demonios que llevan dentro. Inseparables, tras encontrar consuelo la una en la otra durante los difíciles años de su infancia, no son más que frágiles figuras que se enfrentan a la actuación final. Una mirada movida, estilizada y precisa al poder del amor y sus posibilidades.