Desde su llegada a Europa en 2004, Peng Ruan, un inmigrante chino, ha estado obsesionado con grabarse a sí mismo y a todo lo que le rodea. La cámara de segunda mano que adquiere se convierte en su mejor amiga. El documental vence el hermetismo de la cultura china y se convierte en un retrato íntimo de un personaje inolvidable.