El saqueo de cementerios judíos en algunas poblaciones del sur de Francia en 1990 es el tema de partida de este documental. A través de material de archivo, la película sigue los recuerdos de un emigrante judío que antes de morir rememora su infancia en la URSS y su exilio en Francia con su familia. Posteriormente, tanto su tumba como la de su mujer fueron profanadas durante los hechos ocurridos en los cementerios judíos de Niza y Carpentras. El documental, rodado en blanco y negro y con material de archivo, es una reflexión sobre la importancia de la memoria en la vida de los seres humanos.