El cine es para Daniel Burmeister más que una profesión: es su vida. Va con su coche de pueblo en pueblo recorriendo Argentina y propone a las autoridades de cada municipio realizar allí un largometraje de ficción en treinta días, a cambio de comida y alojamiento. Los actores, los vecinos. En cada pueblo adapta sus guiones y consigue dinero adicional con la venta de las entradas y los DVD. En El ambulante la cámara sigue al incansable y optimista Burmeister en su llegada al pueblo de Benjamín Gould. ¿Conseguirá de nuevo hacer su obra y estrenarla?