En la postguerra centenares de miles de personas llegaban a Barcelona huyendo de la miseria y la persecución política. No encontraban viviendas, y muchos pasaron años en cuevas y barracas. Eran trabajadores y querían mejorar pero habían de vivir en una ciudad al margen. Cuando finalmente se hicieron pisos, fue en edificios deficientes y zonas remotas. Era el “barranquismo vertical”. La Barcelona moderna ha querido olvidar una parte de su historia, que ahora nos explican sus protagonistas. Imágenes de cineastas amateurs, en contraste con los testimonios oficiales, nos permiten ver como era aquella ciudad de los olvidados.